Sabores de mi infancia

Creo que a todos nos pasa. Todos tenemos nuestros sabores de la infancia, sabores que ya no existen, que no encontramos, recuerdos deliciosos que añoramos tanto. Por mucho que nos esforzamos, compramos y hacemos las comidas, dulces o pasteles que comimos entonces, ya no nos saben igual. Mi caso es especial, ya que para mí es aún más difícil poder  volver a sentir aquello que sentía cuando en la cafetería del colegio vendían pastelitos con mermelada o hojaldre con azúcar glass. No había siempre, los traían solo de vez en cuando. En aquella época soviética que muchos detestan y otros añoran había muchas pequeñas felicidades, y una de ellas era esta: poder comer un dulce delicioso. Por mucho que digamos que fueron tiempos difíciles, que no había comida en las tiendas, que había colas en todas partes y para conseguir un trozo de salchichón había que perder medio día en la cola, lo que  sí para mi era de lo mejor siempre, son los productos de la repostería. Es cierto que pocas veces se podría ver pasteles a la venta en el supermercado, y cuando los había, desaparecían en seguida :), pero las veces que mi madre conseguía comprar una tarta y la traía a casa, era una fiesta! Siempre recordaré los dulces rusos como los mejores del mundo. Claro que los franceses no les tienen nada que envidiar :), pero los rusos a parte de ser buenos, tenían una diversidad increíble, un surtido y una imaginación incomparables. Claro que he intentado reproducir algunos dulces y pasteles en casa, pero cuesta mucho conseguir que sepan igual que entonces, en la infancia. Todo se debe a que para todas esas delicias existían recetas estándar, con cantidades e ingredientes a medida, ni más ni menos. Además de un proceso de elaboración concreto. Bien, pues hace poco unos buenos amigos míos que vinieron desde Moscú a visitarme me trajeron de regalo un libro fantástico: un libro con los dulces, tartas y pasteles según las recetas estándar de los tiempos soviéticos. Una bloguera rusa como yo se entretuvo en buscar todas estas recetas en libros especializados de aquellos tiempos, y calculó las cantidades exactas para prepararlos en casa (ya que las cantidades eran industriales, por supuesto), así como preparó cada uno de los pasteles que publicó en su libro según sus propios cálculos. Y según ella saben igual que entonces, en la infancia. Son los grandes clásicos de la época soviética y voy a a tener el gran placer de compartirlos con vosotros poco a poco, según los vaya haciendo.

La primera receta que he probado ha sido el bizcocho con el conocido nombre “Stolichniy”, lo cual significa “de la capital”. Digo “conocido” porque también es el nombre del vodka que podéis encontrar en cualquier supermercado, “Stolichnaya” :). Pues ahora sabéis qué significa su nombre 🙂 Puedo decir que realmente sabe como en la infancia. Ha sido un acierto y estoy muy contenta y muy agradecida a mis amigos por haberme hecho este maravilloso regalo. Os aseguro de que será una de las Biblias de mi cocina. Espero que os guste si lo probáis, y más que nada si tenéis la curiosidad de cómo eran los dulces soviéticos, a qué sabían y qué ingredientes llevaban. En definitiva, a qué sabía mi infancia 🙂

Encontraréis la receta del bizcocho en mi siguiente post.

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Acerca de Uliana

Soy una amante de la cocina y de la comida
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2 respuestas a Sabores de mi infancia

  1. Sonia dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo, los productos rusos no tienen nada que envidiar a los franceses! Fantástico post Uli! 😉

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